En la Plaza de Toros de Las Ventas, catedral del toreo, Sébastien Castella firmó este viernes 22 de mayo una actuación de máxima categoría, reafirmando su condición de figura del toreo.
Frente a un « Cantaor » excepcional de la ganadería Victoriano del Río, el diestro francés cuajó una faena de enorme dimensión. Entrega, poder y profundidad marcaron una obra en la que sometió a un toro exigente con una autoridad incuestionable.
En una plaza donde ha abierto en seis ocasiones la Puerta Grande, Castella volvió a sentirse en casa. Madrid lo reconoció, lo arropó y lo vivió como uno de los suyos.
Magistral de principio a fin, demostró por qué, desde hace más de 25 años, es una de las grandes figuras del toreo a nivel mundial. En la plaza más exigente, ante el público más riguroso y frente a un toro de gran exigencia, Castella estuvo a la altura de Madrid.
La séptima Puerta Grande se escapó con la espada, pero lo esencial permanece: la emoción, el dominio y la verdad de un torero en plenitud.
Hoy, Madrid ha reencontrado al gran Castella.
Un torero inmenso.
Fotos: Manolo Briones


















