Eran los más temidos, pero en esta ocasión han hecho gala de su nobleza. Los toros de Cebada Gago han zanjado el segundo encierro de los Sanfermines 2026 en solo dos minutos y 26 segundos, tras una carrera muy compacta. El avance hermanado de la manada ha abierto huecos imposibles para los corredores, que han sufrido numerosas caídas a lo largo del recorrido.
La vertiginosa carrera ha dejado dos contusionados y la primera herida por asta de toro de este año, un puntazo sin gravedad en el brazo izquierdo, reportado en el tramo de Telefónica, según los primeros partes de los servicios médicos.
La marcha ha sido atropellada. Muchos de los mozos que braceaban para colocarse delante de los pitones han acabado arrollados por la mole de toros, que también tropezaban entre ellos por la velocidad. No obstante, el encierro ha podido continuar con fluidez y sin tapones, uno de los riesgos históricos de esta fiesta.
Pero los montones no son el único peligro serio: un corredor de camiseta azul claro ha caído delante de la torada, que le ha pasado por encima casi al completo.
La entrada en la plaza de toros ha sido el escenario de otro de los instantes de mayor tensión, cuando uno de los astados ha tropezado en la arena. Rápidamente y sin más complejidad, se ha levantado y ha seguido a los mansos hacia chiqueros.
El hierro gaditano es célebre por su peligrosidad: sus animales son los que más cornadas han registrado en la historia de la fiesta pamplonesa, con más de medio centenar de heridos por asta. Este año sus seis toros estaban entre los 555 y los 590 kilos, animales algo más pequeños que los de Fuente Ymbro de la víspera. El más pesado es Manijero, de pelaje negro, y el más ligero, Branador, negro bragado meano, vienen acompañados de Palillero (cárdeno), Filósofo (cárdeno claro), Pintado (negro mulato chorreado bragado) y Cepillito (negro). También han sido algo más lentos que los debutantes, que llegaron 10 segundos más rápido.

