La edición número 77 de los Mano a mano vinculó el toro y la música en una velada inolvidable que terminó con la música de ‘Orobroy’
Los Mano a mano de la Fundación Cajasol llegaron a su edición número 77 uniendo música y toreo, dos artes que llegan a lo más profundo del corazón como quedó demostrado en la hora larga de charla que protagonizaron el torero David Galván y el pianista flamenco y compositor David Peña Dorantes. Ambos supieron transmitir con profundidad e inspiración la emoción de la tauromaquia y la música a través de sus palabras. Lo dijo Dorantes como propósito inicial “este acto es muy importante porque estamos aquí para soltar y poner palabra en lo que uno siente, y eso es muy bueno”.
Y a fe que lo consiguieron. Tanto es así que ambos quisieron regalar unos minutos de su arte en un final de gran belleza en el que Dorantes se puso al piano para dar vida una vez más a su Orobroy mientras Galván toreaba -mejor dicho, soñaba- el toreo de salón con el capote.
Pero por delante hubo mucha tela que cortar en un encuentro que de nuevo fue dirigido por el periodista José Enrique Moreno. Galván definió a Dorantes como “un referente y fuente de inspiración inigualable”, asegurando que su obra Orobroy acompañó sus primeros pasos en el toreo: “cuando empezaba, mis ratos de toreo de salón estaban acompañado por esta música”.
Dorantes explicó que había tenido “mucha suerte” con ‘Orobroy’, “como dicen los griegos, los creadores no creamos sino que encontramos. Yo tuve la suerte de encontrar Orobroy y entiendo que es un privilegio que todo el mundo lo haya hecho suyo, no sólo para los toros sino para la vida diaria de cada uno”. Dorantes reveló que lo compuso con 14 años después de una noche de fiesta vivida en su casa, rodeado de una familia de artistas como la suya, y que el tema estuvo años metido en un cajón.
Un vídeo enviado por el periodista Enrique Romero sirvió para explicar la fusión entre este tema y el toreo a través del programa ‘Toros para todos’ de Canal Sur.
La búsqueda
La búsqueda constante fue el tema abordado a continuación y David Galván fue muy preciso al definir el papel del artista: “El sentido del arte es encontrar la trascendencia, cuando se consigue esa simbiosis total, en mi caso con el toro, se logra una trascendencia espiritual y te elevas a un estado en el que transmites. Tengo la gran fortuna de ser torero y poder transmitir a través de mi arte. Es muy importante no dejar nunca de buscar para poder transmitir”.
Y en su caso concreto, Galván busca la excelencia “que se consigue con chispazos de magia y eso se alcanza poniendo al servicio del arte tu personalidad. Donde está la magia es en esa perfecta imperfección”.
Por su parte, Dorantes aseguró que “cada mañana me levanto persiguiendo la creatividad, que mi mente sea flexible y siempre esté al servicio de buscar cosas. Soy consciente de que lo que he heredado es muy especial: el lenguaje del flamenco, la forma de ver, el silencio, una nota que te hace vibrar como campana de catedral. La técnica nunca debe eclipsar la forma de transmitir para que la gente haga un viaje a sus adentros y abra los cajones de su existencia”.
El tiempo
Cuando se le pidió que buscara conexiones con el toreo, Dorantes reveló una visión muy particular: “Cuando ves torear es muy importante la paciencia, el tiempo, el no correr. En el flamenco es la soleá, como cuando yo veía cantar a mi tío Vicente, esos silencios, esa espera, esa tranquilidad. El toreo y el flamenco tienen eso en común: quitarse cosas que sobran e ir al centro, a transmitir. Torear despacio, el temple… todo eso se valora tanto en el toreo como en el flamenco”. Galván corroboró las palabras del maestro: “Muchas veces los silencios dicen más que muchos sonidos, hay un silencio de expectación, de admiración, de espera y otro silencio sepulcral que te intimida”.
Hablar de silencios y temple llevó directamente a Sevilla y a la comparación del público del toro y del flamenco: “Sevilla entiende mucho de flamenco, lo siente -dijo Dorantes-. El flamenco es de esta tierra y ellos cuando estás tocando una soleá aquí te hacen un escáner, saben lo que está pasando. Tocar en esta tierra es una responsabilidad grande, da respeto”. En septiembre Dorantes estrenará un nuevo espectáculo titulado ‘Fractal Arcano’ en el marco de la Bienal de Flamenco que lo pondrá de nuevo frente a ese público.
Torero y músico abordaron también el efecto que tienen estas disciplinas en el exterior, donde saben apreciar la riqueza cultural que representan: “Lo que tenemos es algo tan puro, tan de dentro, de identidad propia, que traspasa a alguien que nunca ha visto una faena ni ha asistido a un concierto de flamenco. Ahí está la clave, en la emoción que le llega al que no sabe de toros o de flamenco”, dijo Galván.
Dorantes es de los pocos flamencos que tienen formación clásica -estudió la carrera de piano en el Conservatorio de Sevilla- y fue preguntado sobre si esta circunstancia y sus raíces flamencas influyen en sus creaciones: “Siempre estoy al servicio de la creatividad -dijo- y uno no puede ponerse cadenas cuando crea. Pero sí es verdad es que no puedo dejar de estar pendiente de lo que tengo atrás, del lugar del que vengo, porque si no pierdo la brújula”.
Evolución
Otro punto en común es que la innovación en el toreo y el flamenco a veces es incomprendida por puristas y críticos: “Pasa en general en la música y en casi todas las artes. Hay que buscar equilibrio, pero siempre es importante que haya gente que tire para adelante y rompa patrones. Siempre y cuando aporte, si no aportas, quédate quietecito”, afirmó Dorantes.
En este sentido Galván recordó su famosa faena de 2024 en Madrid: “En el toreo hay que buscar cosas nuevas y esa faena simbolizó el aspecto diferencial de lo que yo había soñado y buscado desde mis inicios, en los que me obsesionaba ser diferente y aportar algo, como dice el maestro Dorantes. Fue una faena inspirada y de estructura heterodoxa pero al mismo tiempo clásica en cuanto a la forma. Esa obra despertó comentarios buenos pero otros se alarmaron. Para mí el toreo es pureza, clasicismo, pero lo contemporáneo es mi sello propio”.
Cuando llegó el momento de hablar de revolucionarios del toreo y del flamenco surgieron nombres como los de Antonio Mairena, Caracol, Paco de Lucia, Manolo Sanlúcar, Camarón… Pero Dorantes quiso destacar a su tío Juan Peña ‘El Lebrijano’ como “el más creativo del flamenco”, señalando al mismo tiempo la importancia del flamenco que nace en la familia y en la intimidad.
En la misma línea se pronunció David Galván, que se remontó a sus inicios en la escuela taurina Rafael Ortega de San Fernando, “donde bebí de la fuente del que para mí ha sido uno de los grandes referentes de la tauromaquia y en mi vida y profesión que es el maestro Rafael Ortega, un torero de toreros en el que converge el sentido de clasicismo y pureza. Para mí ha sido uno de los grandes revolucionarios del que he bebido”.
El Mano a mano contó con un repaso al toreo de David Galván a través de fotografías y vídeos que se proyectaron en la gran pantalla de la sala justo antes de que el torero de San Fernando compartiera una bonita historia de fe y espiritualidad que le aconteció en Madrid con Jesús de Medinaceli en uno de sus peores momentos profesionales, cuando estaba en el ostracismo y se sentía perdido y desesperanzado: “Llegué a él y sentí algo muy especial: Él me estaba restaurando en mi fe. Llegué allí desnudo y él me vistió de fe y de dignidad y a partir de ahí empezaron a llegar señales y a cambiar las cosas”. Tras aquella visita, Galván entró en la Copa Chenel y ese fue su lanzamiento, el resurgir de una carrera que desde entonces no ha parado de crecer.
Después de esta historia emocionante de crecimiento personal, solo cabía que la música de Dorantes se adueñara del Teatro Cajasol y a su ritmo volara el capote de David Galván en un cierre mágico para un mano a mano inolvidable.

