San Sebastián de los Reyes demuestra que la fiesta tiene futuro en una suelta de reses llena de torería y respeto
La capea posterior al segundo encierro blanco de San Sebastián de los Reyes dejó este fin de semana una imagen tan ilusionante como reveladora. El ruedo se llenó no solo de recortadores, sino también de jovenes maletillas que quisieron aprovechar la ocasión para expresarse delante del ganado.
En un ambiente de convivencia ejemplar, se vivió una jornada en la que recortadores y maletillas compartieron espacio, terrenos y protagonismo desde el respeto mutuo. Demostrando que la fiesta sigue viva y que su futuro está garantizado en las nuevas generaciones.
Entre los nombres propios que se dejaron ver en esta suelta de reses destacó el matador de toros Ignacio Olmos, siempre dispuesto a echarse adelante, así como el torero Filiberto Martínez, que volvió a mostrar sus ganas y su oficio. Especial mención merece el novillero sin picadores Sergio Céspedes, que reaparecía tras la grave cornada sufrida en Añover de Tajo, regresando con valentía y determinación a los ruedos.
La presencia conjunta de profesionales del recorte y jóvenes toreros dejó una estampa que va mucho más allá del espectáculo. La de una afición unida, con distintas formas de entender el toreo, pero con un mismo objetivo y respeto.
Sanse volvió así a convertirse en escaparate del presente y, sobre todo, del futuro de la tauromaquia. En una mañana en la que quedó claro que hay cantera, hay valores y hay motivos para seguir creyendo en la fiesta.






















