El torero de Linares vuelve a poner su nombre por encima del cartel y confirma su extraordinario momento
Adrián de Torres vuelve a inscribir su nombre en la historia reciente de Villacarrillo. El torero de Linares ha sido distinguido con la ‘Muleta de Plata XLIV’ tras firmar, por segundo año consecutivo, la mejor faena de la Feria. Una nueva obra de gran profundidad y clase que llegó ante ‘Zafarrancho’, número 11 de Salvador Domecq, lidiado en quinto lugar y premiado con la vuelta al ruedo. El linarense hacía el paseíllo junto a dos figuras del toreo como Sebastián Castella y Borja Jiménez, pero volvieron a ser sus muñecas las que terminaron marcando una de las grandes páginas de la tarde.
Bajo los sones de la marcha procesional ‘Esperanza de María’, Adrián desarrolló una labor de enorme sensibilidad, clasicismo y pureza. Acarició las embestidas de ‘Zafarrancho’, especialmente al natural, con la planta erguida, el trazo largo y una belleza que convirtió la faena en un ejercicio de expresión personal. Fue preciosa la comunión entre el torero y la música, en una obra en la que cada muletazo pareció encontrar su sitio y en la que volvió a emerger ese toreo tan suyo, asentado sobre la verdad, el temple y la profundidad.
La faena fue creciendo desde la naturalidad hasta alcanzar momentos de gran intensidad, siempre desde la quietud y la pureza. Adrián no necesitó artificios para imponerse: le bastó con interpretar las embestidas con ese sentido del ritmo y esa manera de quedarse colocado que forman parte de su personalidad. La labor, de enorme calado artístico, terminó por manoletinas, poniendo el broche a una tarde rotunda del torero de Linares.
También dejó su sello en el primero de su lote, donde volvió a torear con temple, suavidad, profundidad y largura, llevando las embestidas a cámara lenta y demostrando nuevamente las condiciones que atesora, paseando las dos orejas y convirtiéndose en el triunfador númerico de la tarde. Villacarrillo, y las cámaras de Canal Sur, volvieron a ser testigos de la mejor versión de Adrián de Torres, de un torero que encuentra en esta plaza un escenario especialmente propicio para expresar su concepto y que, tarde tras tarde, continúa reivindicando con la muleta la dimensión que lleva dentro.
No es la primera vez que su nombre aparece asociado a este reconocimiento. Adrián ya conquistó la Muleta de Plata en 2025, después de firmar entonces también la mejor faena artística de la Feria. Un año después, vuelve a repetir triunfo y a demostrar que aquello no fue una excepción. Dos ediciones consecutivas, dos faenas premiadas y una misma forma de entender el toreo.
Villacarrillo vuelve a premiar así a un Adrián de Torres que atraviesa un momento de plena madurez. El de Linares continúa llamando a la puerta de las ferias de la única manera que sabe: toreando con pureza y verdad. Dos Muletas de Plata consecutivas, que le colocan nuevamente como triunfador de la temporada en la provincia de Jaén, son el argumento más elocuente de un torero que sigue creciendo y que, a base del toreo más puro, reclama más y mejores oportunidades.

