Durante la tercera corrida de Manizales, José Arcila recibió una cornada de 20 cm en el muslo, una herida profunda que lo llevó a la enfermería. A pesar de las recomendaciones médicas, regresó al ruedo con un vendaje compresivo y completó la lidia, conducta que le valió el aplauso de la afición local.
Su entrega tuvo recompensa: tras el cornalón sufrido en su primer toro, José Arcila logró cortar una oreja al segundo toro que lidió.

