Javier Cortés afronta sin miedo el reto de la Copa Chenel tras una carrera marcada por la superación, el clasicismo y el triunfo en plazas de primera, con la firme ambición de volver a los grandes carteles y alcanzar su sueño de ser un torero histórico
El toreo exige una inmensa capacidad de superación, un valor que Javier Cortés conoce a la perfección, rigiéndose siempre por el mejor consejo que ha recibido en su vida: «caer y volverte a levantar». Formado en la escuela taurina “Marcial Lalanda”, el diestro posee un estilo eminentemente clásico. Tras destacar como novillero y debutar con picadores en mayo de 2007 en Getafe, su localidad natal, su progresión lo llevó a tomar la alternativa en Vistalegre el 21 de febrero de 2010 con toros de Zalduendo. En la feria de San Isidro de ese mismo año confirmó su alternativa, logrando hasta la fecha tardes importantes en plazas de primera, entre las que destaca Las Ventas.
En las últimas temporadas ha migrado a plazas francesas y, tras importantes triunfos, busca volver a los carteles españoles utilizando la Copa Chenel como la puesta de largo perfecta para ello.
Lejos de sentir presión ante este nuevo reto, el diestro afronta la competición con confianza absoluta, asegurando que su «mayor ventaja en la plaza es que no tengo ventaja». En este sentido, se muestra rotundo frente a la presión de la competencia. «Mi mayor miedo en este certamen no tengo miedo, la verdad, a nada».
Al ser preguntado por los motivos que le han impulsado a participar, Cortés lo explica con total claridad «Entró en la Copa Chenel por mis ganas de ser torero, por amor a mi profesión y por seguir demostrando el torero que soy».
Para Javier, que destaca la «sinceridad» como su rasgo definitorio tanto a nivel personal como torero, la tauromaquia se basa sobre todo en el amor a su profesión. Es un hombre de valores arraigados que tiene a su padre y a su madre como grandes ídolos. Si logra triunfar y ganar la final de la Copa Chenel, el diestro asegura que sería «cumplir una meta muy buena».
Alcanzar esta victoria significa dar el paso definitivo hacia su ambición más profunda y el verdadero motor de su vida: cumplir su sueño de «ser un torero histórico»

