Castellón reunió a más de media plaza en la tarde del domingo para el mano a mano entre Alejandro Talavante y Juan Ortega, que se midieron a una corrida de Domingo Hernández desigual de presentación y deslucida en conjunto, con dos excepciones destacadas: un segundo toro enclasado que fue a menos y un tercero manso pero con clase, los únicos con verdadera posibilidad de lucimiento.
Alejandro Talavante abrió la tarde con un primer toro sin entrega, falto de raza y sin continuidad en las embestidas. El extremeño trató de sujetarlo y pulsearlo con suavidad, pero el animal no permitió desarrollar faena y todo quedó en silencio. El cuarto, igualmente sin celo, apenas le permitió más que algunos muletazos sueltos de buen trazo, pero sin estructura posible ante un toro vacío; su labor fue reconocida con palmas. En el sexto, un animal incierto y sin recorrido, tampoco halló el material necesario para levantar la tarde, terminando nuevamente en silencio.
Juan Ortega dejó su actuación más destacada en el segundo, el toro de mayor clase del envío, al que toreó con su sello personal: muletazos hondos, naturales largos y mano baja, expresados con una estética limpia. Sin embargo, el toro se vino pronto abajo, restando vuelo al conjunto, que con todo fue ovacionado tras aviso. En el tercero, manso enclasado, Ortega tuvo que imponerse a un comportamiento huidizo, llevándolo con pulso y suavidad en una faena intermitente por la condición del animal, que terminó en silencio. Con el quinto, bruto y sin entrega, apenas pudo dejar pinceladas sueltas antes de que la faena se diluyera sin posibilidad alguna.
Plaza de toros de Castellón (España). Domingo, 15 de marzo de 2026. Mano a mano. Corrida de toros. Última de Feria de la Magadalena. Toros de Domingo Hernández.
– Alejandro Talavante, silencio, palmas y silencio
– Juan Ortega, ovación tras aviso, silencio y silencio

