Un total de diez orejas han paseado los actuantes del festival celebrado este mediodía en la plaza de toros multiusos de la localidad pacense de Llerena. Bajo un excelente ambiente y una agradable temperatura se han lidiado astados de Martín Lorca, cuyo buen juego ha contribuido al brillante desarrollo del espectáculo.
Abrió plaza Antonio Ferrera, que inició sentado en el estribo la faena al buen primero, al que toreó de rodillas primero para luego ya de pie cuajar al animal por ambos pitones y coronar su obra con una serie con la mano derecha sin ayuda de la espada.
Suave y noble el segundo, con ritmo, al que Campos abrió faena con doblones muy templados, llevándolo muy toreado. Destacaron los compases con la mano zurda y el final, por ayudados por alto, antes de tirar al toro sin puntilla.
El tercero fue peor, muy seco, midiendo, cogió los engaños siempre dormido. Estuvo muy firme Tomás Angulo, lo consintió y tragó hasta sufrir una voltereta por el pitón derecho que no mermó su buena actitud.
Al cuarto le faltó profundidad pese a su prontitud y bravura. El Chorlo lo saludó a portagayola, inició faena doblándose con el animal hasta los medios, y llevó a cabo una obra de mucha voluntad, de mucha conexión con el público también, en la que destacó al natural.
Cerró plaza un novillo bravo con el que el sevillano Manuel Domínguez brilló con el capote, primero en el saludo, con faroles y verónicas y luego en un quite por tafalleras. Inició rodilla en tierra una faena compuesta de derechazos largos y profundos, naturales de gran suavidad en los toques y remates sublimes. Cortó, al igual que todos sus compañeros, las dos orejas.

