La plenitud del diestro toledano, tres orejas que pudieron ser varias más de manejar bien la espada, redondea el festejo a beneficio del Hospital Nacional de Parapléjicos; Impecable presentación de la corrida, que dio juego, en distintos grados, en su totalidad
La plenitud profesional que atraviesa Álvaro Lorenzo quedó reflejada en la soberbia tarde de toros que dio en Toledo a beneficio del Hospital Nacional de Parapléjicos. Cortó cuatro orejas, pero pudieron ser varias más de haber manejado los aceros con mayor diligencia. En el resto: el sitio, la capacidad, en la manera de manejar capote y muleta y, sobre todo, en el temple que aplicó a todo su quehacer, estuvo impecable.
La corrida, de seis hierros distintos, sirvió entera. Las hechuras difícilmente fallan. Y el encierro traía un trapío y una morfología de ensueño. Destacó la calidad del toro de El Freixo, el toro de Victoriano del Río por ser el más completo y el buen fondo del toro de Alcurrucén.
La foto final a hombros hizo justicia a un titánico esfuerzo, a la fea voltereta cobrada en el sexto, y a la entrega de todos los partícipes en la organización de un festejo que solo tenía un objetivo: la nueva Ludoteca del Hospital.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Toledo, sábado 28 de marzo de 2026. Toros, por orden de lidia, de Alcurrucén, Miura, Victoriano del Río, Victorino Martín, El Freixo y Garcigrande, muy bien presentados y de buen juego en líneas generales.
ÁLVARO LORENZO, como único espada: ovación, ovación tras aviso, oreja tras aviso, palmas tras aviso, dos orejas tras aviso y palmas tras dos avisos.
Incidencias: Dos tercios de plaza en tarde en la que molestó el viento.
Tras romper el paseíllo, sonaron los acordes del Himno Nacional. El banderillero Juan José Domínguez se desmonteró tras parear al tercero. Víctor Del Pozo hizo lo propio en el cuarto. Los banderilleros Juan Sierra y Pascual Mellinas se desmonteraron tras parear al quinto.

