En la jornada de hoy ha fallecido en el Hospital de Linares D. Francisco Díaz, padre del matador de toros Curro Díaz, tras permanecer ingresado en los últimos días a consecuencia de diversos problemas de salud. La noticia ha causado una profunda conmoción en el entorno taurino y, de manera muy especial, en su ciudad natal, Linares, donde era una persona muy querida y conocida.
Francisco Díaz fue una figura inseparable de la trayectoria profesional de su hijo, acompañándolo durante décadas por plazas de toda España. Siempre discreto, pero constante, su presencia en los callejones y burladeros formó parte del paisaje habitual de cada comparecencia de Curro Díaz, convirtiéndose en un apoyo fundamental tanto en los momentos de triunfo como en los de mayor dificultad.
Según se ha conocido, el torero linarense se encontraba en plena preparación de su compromiso del Domingo de Resurrección en la Plaza de Las Ventas, cuando fue avisado del empeoramiento del estado de salud de su padre. Curro Díaz regresó de inmediato a Linares para acompañarlo en sus últimos momentos, compartiendo poco después un mensaje de despedida cargado de emoción en sus redes personales.
Más allá de su condición de padre de torero, D. Francisco Díaz fue un gran aficionado y un hombre muy ligado a la vida taurina de la provincia de Jaén. Trabajó como administrativo en el Hospital de los Marqueses de Linares y desarrolló también su faceta como aficionado práctico, participando en numerosos festivales taurinos junto a nombres destacados del toreo jienense de otras épocas.
Hombre trabajador y profundamente familiar, sacó adelante a sus tres hijos con esfuerzo y dedicación, dejando un recuerdo imborrable entre quienes lo trataron. Su fallecimiento supone una pérdida irreparable para Curro Díaz y para todos los que valoran la figura del padre silencioso que, desde la sombra, sostiene una carrera marcada por la entrega y la verdad.
Desde estas líneas, nos unimos al dolor de Curro Díaz y de toda su familia, expresando su más sentido pésame.
Descanse en paz.

