Val’Quirico volvió a abrir sus puertas al toreo a caballo en una corrida de rejones en la que se lidiaron toros de la ganadería Hernández Cosío, en una tarde que reunió a Emiliano Gamero, Fauro Aloi y Javier Funtanet, acompañados por los grupos de Forcados de Juriquilla y Tlaxcala, ante una afición que llenó de ambiente el singular escenario tlaxcalteca.
Javier Funtanet dejó constancia de su disposición y concepto frente a los toros de la casa Hernández Cosío. En su segundo, “Callejito”, de 463 kilos, planteó una lidia de buen pulso desde el inicio. Montando a Zapata, marcó los primeros encuentros con temple y suavidad en el manejo de las distancias.
El tercio de banderillas cobró intensidad con Fabuloso, caballo con el que dejó reuniones ajustadas y de exposición que mantuvieron la atención de los tendidos. La faena continuó con Sabina y más tarde con Néctar, con los que sostuvo el ritmo de la lidia, toreando con cercanía y sentido del temple frente a la afición reunida en Val’Quirico.
Para el último tercio salió Detalle, pero el avance de la tarde comenzó a pesar sobre el ruedo. La falta de luz terminó por condicionar el desenlace de la actuación y complicó el momento de ejecutar la suerte suprema, privando de mayor lucimiento a una labor marcada por la entrega.
En el apartado de los forcados, los Forcados de Juriquilla realizaron dos intentos sin lograr consumar la pega, mientras que los Forcados de Tlaxcala resolvieron su intervención con eficacia al concretar la pega al primer intento.
La corrida transcurrió en un ambiente de afición y cercanía, reafirmando a Val’Quirico como un escenario que continúa consolidándose como punto de encuentro para el rejoneo y la tradición taurina.

