Con poca suerte en los sorteos, José Antonio Morante Camacho es, sin duda, uno de los grandes de la historia del toreo. Su nombre se inscribirá junto a los de Paco Camino, El Viti, Manolete, Belmonte, Joselito y otros. Aúna un inmenso valor, mucho arte y buen gusto con una capacidad de sorprender que le hace hoy día único. Además no quiere dar trapazos ni vender motos. Encima, por poner un ejemplo, tuvo una estadística de más trofeo y medio por corrida la temporada pasada. Y hay que decir que lo suyo suelen ser orejazas, no orejitas. Para rematar, llena plazas y arrastra jóvenes.
Por todo esto hubo duelo cuando el de La Puebla del Río, en un arranque de su cabeza, se quitó el añadido. Sin embargo, su enorme afición no pudo resistir las súplicas y llamadas de empresarios y afición; ha firmando Sevilla, siguió Jerez y quizá, Zaragoza. Y me ha llegado que quiere Pamplona, que así lo manifestó y que está cerrándose. Como aficionado me alegro mucho, pues mucho es lo que aporta y mucho lo que contribuyó a realzar el vuelo de la fiesta. Muchas veces incomprendido por el público más distraído, al fin logró esa Puerta del Encierro. Ya había metido en su esportón el rabo de un Hermanas Azcona en una excelente corrida en Estella. A hombros ganaderas y espadas.
Hace años, conversando en el madrileño Museo de Bellas Artes, le insistí en que retornara a Pamplona, donde ya le había visto torear muy bien y llevaba unas temporadas ausente. Donó los 30.000 euros a la Misericordia y volvió. Volvió, obviamente sin que mi comentario tuviera nada que ver, y nos brindó grandes tardes. Ahí está la corrida del centenario con su vestido donado a La Perla, su hotel preferido (y no me extraña). O la citada Puerta Grande. Me consta que, después, disfrutó los Sanfermines, donde se le pudo saludar en muchos lugares.
Va una apuesta: salvo lesión toreará en Pamplona en uno de los días no festivos y alternará con algún matador de entre estos: Ortega, Aguado, Urdiales, Roca. Porque Urdiales debe ser puesto de nuevo; faenón disfrutamos en Bilbao ese 2025 ausente de aquí. Así que le deseo mucha suerte, que se confirme lo que me llega sobre Pamplona, y no dudo que la Meca lo ultimará en breve, porque entonces habrá suerte para todos.
Jesús Javier Corpas-Mauleón

